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En la que finalmente lograron derrotar a todos y cada uno de los gusanos abrasadores del desierto, todo, para que pudieran llegar a la tortuosa cueva de las esferas negras.
Una criatura tipo naga con un cuerpo de serpiente de la cintura para abajo, en la que estaban viendo ser que lanzaban desde gusanos gigantes, los gusanos y las bestias rechonchas, criaturas que se arrastraban y los atacaban.
Cuando vieron que lanzaba rayos de energía roja que golpeaban a sus víctimas y las atrapaban en cristales rojos, unos esqueletos que vieron dentro de los cristales afilados.
Así que, avanzaron hacia la criatura, que lanzó rayos, cuando usaron sus escudos para que rebotaran los rayos que golpeaban a los monstruos que los rodeaban.
El rey de ellos estaba luchando con su espada y su escudo, cuando decapitó a la criatura, momento en el que los cristales se deshicieron, tras lo cual se llevó a sus súbditos y a aquellos a quienes hizo regresar a los reinos, llevándolos de vuelta a cada una de las ciudades.
De nuevo, en la que una vez más trajo la paz al desierto.
Cuando regresó a su reino, cuando trajo un período de calma al desierto, cuando comenzó a enviar a sus representantes a cada uno de los reinos distantes cuando se enteraron de su destreza, fue entonces, que llegaron varias llamadas de ayuda, cuando luego fue a rescatar una ola de niños que fueron tomados por la bruja del desierto, que con las lluvias de arena y las ilusiones del oasis de la oscuridad.
En la que acudieron a él, en su corte, para que pudieran pedir ayuda, que llamó a sus aliados, tras lo cual llamó a sus sabios y consejeros.
- Hay un rumor entre los genios de que monstruos deambulan por las arenas, una gran criatura malvada hizo un pacto con un mago negro en busca de poder y para dominar el reino de las arenas de cristal. - Dijo uno de ellos.
- Cuando logró dominar el reino, comenzó a reinar con mano de hierro, sacrificando niños a la gran criatura, que era cada vez menos humana. – Dijo el informante.
En ese momento, vio a una mujer solitaria envuelta en un velo negro.
- Mi esposo trató de proteger a nuestro hijo. - Dijo ella, llorando.
- Cuando él, varios hombres fueron contra este rey, fue arrojado a los leones, luchó junto a sus aliados, era un gran mago, pero no era rival para una hechicera que era una gran quimera, se comió a todos los niños y de ella nacieron otros monstruos, creció más y más. - Dijo ella.
- ¿Cómo se enteraron de esto? – La cuestionó el gran león rojo.
- Nuestro hijo mayor fue el único en sobrevivir, conjuró un grifo y huyó por el aire, con el sacrificio de muchos, en el que él y otro niño, toma la sangre de los inocentes, para volverse más poderoso. - Dijo ella.
- Murió por las heridas y las flechas envenenadas, no sin antes contárselo al sabio del reino. - Dijo ella.
- En la que nunca puede regresar, ella se come las almas. – Según un hombre sabio, dejó la esquina con un ojo perdido.
- Ella se come partes del cuerpo. - Dijo.
Cuando ella puede ser asesinada por un golpe directo a su corazón, debido a su gran armadura, entonces será difícil acercarse. - Dijo.
- Entonces, deberíamos forjar la lanza más fuerte y afilada que exista. – Dijo Tu reina, cubran sus armas con magia, para perforar solo sus corazones. - Dijo la sacerdotisa.
Entonces, ¿qué haces ahora, mi reina, reunamos a los mayores hechiceros del reino, buscando forjar magia en cada una de nuestras lanzas, flechas y espadas. - Dijo.
- Sí, mi Señor. – Dijo Tu reina.
- Yo ayudaré. - Dijo él, dejando su trono.
Al descender del altar por las escaleras, quitándose la capa, mostrando sus símbolos alrededor de sus músculos de piel roja.
Cuando terminaron, dijo, mientras recitaba sus hechizos, mientras los hombres se ponían de pie, mientras cada uno de ellos tomaba sus armas y armaduras.
- Vamos hombres. - Dijo.
Con un grito, en el que cada uno de ellos siguió.
En la que pasaron por las puertas, con sus camellos, hasta viajar por la inmensidad del desierto.
Cuando cada uno de ellos atravesó innumerables desafíos para rescatar a las personas que estaban retenidas como rehenes, a su lado hacia un gran grifo voló con los halcones, su sacerdotisa.
Cuando estaban vagando por el desierto, cuando avanzaron y lanzaron sus flechas hacia los gusanos, los monstruos de arena les atravesaron el corazón, cuando cargaron hacia los guerreros, con sus gritos, antes de morir, debido al hechizo que lanzaron hacia cada monstruo en su camino que avanzaba hacia ellos.
Cuando tardaron un poco en perforarles el corazón a las lanzas, estas criaturas se desintegraron como cristales rojos, dejando un rastro ácido a su paso.
A medida que ambos llegaban a las puertas, hasta que el último hombre se interpuso en su camino, en el que lanzaron los hechizos hacia la puerta que era una gran muralla cubierta de serpientes, monstruos y espinas.
En la que avanzaron con sus camellos sin detenerse, hasta que llegaron al centro de un coliseo, donde los ciudadanos restantes corrieron con miedo escondiéndose en sus casas de piedra.
Siendo que fueron recibidos por monstruos que avanzaron hacia ellos con cada uno de sus bumeranes, entre hoces y flechas.
- Un héroe entre nosotros. – Una voz siseante salió del interior del oscuro coliseo, una criatura colosal, a su lado cubierta de bocas y espinas, cuando vieron al hechicero que ya no era humano también, un monstruo con garras y colas, que eran más pequeñas encima del monstruo encaramado encima de él, monstruosamente en forma de murciélago.
- Veamos quién gana, será el soberano del mundo. - Dijo la bestia.
A medida que volaban hacia los hombres que saltaron de sus camellos que se precipitaron hacia el pueblo, mientras que en medio de su grito de guerra, en la que cargaron hacia adelante saltando con fuerza, lanzando ráfagas de energía cortante juntos hacia el monstruo.
El gran rey y el gran visir lideraron el camino, adelante en su marcha, con su lanza, entre flechas de monstruos que salían de la tierra, mientras atacaba a cada uno de los hombres que lo rodeaban.
En medio de saltos siendo seguido por sus fieles hombres, en la que estaba saltando hacia la boca del monstruo, al entrar, alarga su lanza desde sus puntas, cortándola por la mitad, mientras atraviesa y corta su corazón, de un extremo a otro de un extremo a otro.
El gran murciélago, para tratar de escapar, siendo rodeado por hombres aún con el último remanente de su magia, voló hacia el cielo, para ser sorprendido por la reina y la sacerdotisa que con un grito de guerra, con su ropa cubriendo su cuerpo, pero sin cubrir tus ojos de jade.
En la que ella usando su lanza, lo corta por la mitad con su grifo, mientras aterriza, en la que los que estaban escondidos, llegaron con miedo, en la que gritaron en coro victorioso, por la gran alegría, la reina y la sacerdotisa saltan hacia a su hombre, en la que ambos estaban cubiertos de las vísceras y la sangre de estos monstruos.
- Mi valiente reina. - Dijo.
- Mi rey. - Así que se besaron cuando fueron sorprendidos por la lluvia, entre los gritos de alegría.
- Lluvia en meses de arena y vientos de vidrio. – Así que comenzaron a celebrar.
En tu reino como en el reino vecino, nadie morirá jamás de aburrimiento.
Hay uno de los 12 reinos de Zuna, en la que hay un joven príncipe del desierto conocido por su valentía y destreza, y como él, joven, durante una guerra entre monstruos, los padres, en la que era de ese joven príncipe, que murió en las batallas, en la que participó el gran león de fuego, en la que murieron durante una batalla, pero su reino no quedó desprotegido.
Durante el primer año de su reinado, fue amado y respetado por su pueblo, y las historias de sus hazañas se contaron en reinos distantes, a pesar de que era joven, debido a las conquistas de los reinos de arena del reino del Caos, fue entonces, en un día, en la que este joven príncipe recibió un visitante, de una caravana, dijo que era un mercader del desierto que trajo noticias.
- Sabes, mi señor, hay una gran cueva llena de riquezas de un país que fue destruido hace mucho tiempo por los conflictos de las casas nobles, una criatura ancestral, dijeron que fueron corrompidos por la codicia, no hay nadie más en ese reino distante.
- ¿Así que nadie la ha reclamado todavía? – Dijo el príncipe, mirando al mercader del desierto.
- Hace unos años, nadie lo logró, aparentemente, toma la forma de una hermosa princesa antes de devorarlos.
- Soy poderoso, sé que puedo pasar por las trampas. - Dijo.
- Ya que puede evitar que cruces y tomes las riquezas, también es donde hay peligros y monstruos, la leyenda dice que hay una princesa de ese reino que fue maldecida en forma de dragón, si ganas, ella tomará tus riquezas por ti como oro infinito.
Ese hombre bajo con la barba invertida con noticias de un reino distante, con noticias llegó al príncipe que su reino estaba pasando por allí.
- Si logras conquistar, serás recordado por liderar a un gran número de guerreros que ellos y tú serán recordados como los grandes héroes que trajeron riqueza al reino, se enfrentaron a un gran peligro y regresaron. siendo atacado por un monstruo terrible.
- ¿Tiene alguna prueba de este reino distante? – Lo cuestionó.