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- ¡Ya sabes, Sr. Dornenstrauch sabe más sobre "Reinhardt y Chang Lundgren" que nadie sobre la causa que lo hizo famoso, porque no ha leído nada más que eso desde que salió de la escuela!
En su mente, o se saltó la escuela, o se saltó la clase en cuestión.
- Señor, ¿cuánto tiempo falta para que termine su reclamo? - La impaciencia por su retraso era grande.
- También estoy esperando la conclusión. – Dijo el juez.
- Sucede, su señoría..., no terminé... - Dijo, siendo interrumpido repetidamente antes de terminar los pensamientos y las acusaciones, por supuesto que no iba a terminar tan pronto, pero aparentemente nadie se dio cuenta de eso ahí.
- Dije. - Dijo. - Hay numerosos puntos que considero mi deber exponer a su señoría la verdad de mi viejo caso Schatten der Dunkelheit und Barrieren der Dunkelheit, luego, antes de numerosas interrupciones. – Dijo.
- Sucedió que estoy siendo explícito, en cuanto al punto en cuestión, es que la vida civil está en juego. – Ya que esa fue la respuesta que se le escapó al Sr. Dornenstrauch, aunque parecía hablar por capítulos.
El exasperación de todos se apoderó de esa sala del tribunal, en medio de esa audiencia, hasta que no logró llegar a su fin... sin embargo prematuramente.
- Así que, creo, en medio de mis acusaciones, que creo, que todavía hay varios caballeros miembros del foro que deben ser escuchados — Cuando el Canciller, con una ligera sonrisa, lo escucha decir.
En todos los veinte de ellos, en los que los dieciocho de los amigos sabios del Sr. Dornenstrauch, con los que cada uno de ellos estaba armado con acusaciones de un breve resumen de sus 18,800 hojas, que dividió 18 veces, de todos sus 18 y más argumentos de ese viejo caso Schatten der Dunkelheit und Barrieren der Dunkelheit, en el que todos tiemblan como dieciocho pequeños martillos en un piano, haciendo dieciocho curvas y hundiéndose en la oscuridad de sus dieciocho lugares de sus dieciocho ramas, en sus dieciocho momentos de fama.
- Así que, procederemos con la audiencia el miércoles de la próxima quincena, el día 18 – Dijo el Canciller a pesar de que estaba exasperado, rogando a todos los dioses, que la próxima vez, cuando el número no se repitiera, en ese momento, parecía poner a prueba su paciencia, en cuanto al final de ese informe en medio de la audiencia.
Aun así, todavía no había terminado sus 18 acusaciones, incluso si el asunto en disputa es sólo una cuestión de costos, el mero número 18 no era suficiente, para un simple capullo en el árbol número 18, que fue copiado del archivo original, siendo que no tenían tantos números como reiteraba y repetía 18 como un mantra, esa maldita rama número 18 de 18 arbustos y 18 ramas, le costó mucho salir de ese número realmente llegará a su fin un día de estos.
Todos allí pensaban en una maldita enfermedad mental, su salud mental de alguna manera dependía de los 18 que repetía exhaustivamente.
El Canciller se levanta; el foro se levanta; el prisionero es empujado hacia adelante; el Hombre de Shropshire grita: "¡Su Excelencia!" Los alguaciles, los maceros y los portadores del sello real piden silencio y fruncen el ceño al Hombre de Shropshire.
- Así relacionado con eso. - El Canciller pasó a dirigirse a 'Reinhardt y Chang Lundgren. "Esa extraña dama...
- Mil perdones, diría que su excelencia... chico, esa persona que... - Sr. Dornenstrauch, interrumpiéndolo, diciendo...
- Con respecto a esto, con respecto al problema en cuestión. – Cuando el Canciller, con una voz excepcional, lo interrumpió diciendo lo que pensaba.
Esa distinguida persona, esa bella dama...
Todos pensaban en la bella dama y el chico, los dos jóvenes... cuando el Sr. Dornenstrauch se detuvo, ese sentimiento superó toda su inquietud.
- ¿Quién sería? – Preguntó el canciller.
- La dama a la que cité a comparecer hoy, y que ahora está en mi despacho privado, iré a ellos, y tendré la satisfacción de redactar, sin demora, la orden para que empiecen a residir con su tío.
Sr. Dornenstrauch poniéndose de pie de nuevo, dirigiéndose hacia la mesa del juez...
- De nuevo, le ruego perdón, Señoría... Murió.
- ¿Cómo es...? – Preguntaron todos allí.
- En cuanto a su... - Entonces, el Canciller mira a través de sus gafas los papeles sobre la mesa..., ya sabes su abuela en cuestión.
- De nuevo, perdón..., ya sabes, su señoría..., su excelencia... víctima de un gesto apresurado... cerebro.
De nuevo, es entonces cuando un abogado muy pequeño, con una voz grave aterradora, se levanta, todo engreído, de las capas más bajas de la niebla y dice:
- Ya sabes, su señoría, discúlpeme, necesito interrumpir, señoría.
- Asisto en su nombre, ya sabes que es un primo cuarto, un pariente que espero. - Dijo.
- No estoy preparado en este momento para informar al Tribunal en qué grado es primo, pero que un primo resulte ser...
Dejando esta petición (pronunciada como un mensaje sepulcral) para que se haga eco en las vigas del techo, el mediocre pequeño abogado que se sienta como un payaso, en medio de la niebla, ya no Hana, el hombre con su conocimiento. Todos lo miran. Nadie puede verte.
"Hablaré con los dos jóvenes", dice el Canciller de nuevo, "y tendré la satisfacción de hablar con ellos sobre su residencia con su primo". Mencionaré este asunto mañana por la mañana en mi audiencia.
El Canciller está a punto de saludar a la Corte, cuando se presenta el prisionero, no pudo decidir, nada que, en lo que a partir de ese momento, interfiriera, en lo que se refiere al prisionero, aparte de enviarlo de vuelta a la prisión, lo cual se hace pronto.
Cuando ese hombre que era de Shropshire se aventuró en otra protesta, seguida de quejas tras quejas, sin ser escuchado, nadie haría una excepción.
La palabra repetida dicha, que siempre fue...
- ¡Su Excelencia! Dije...
Aunque eso era una repetición, pero el Canciller, al notar su presencia, desapareció hábilmente. Todos también se apresuran a desaparecer, siguiendo como una larga mesa con una carga de documentos y una batería de carpetas azules está repleta de pesadas cargas de papeles, transportados por amanuenses.
En cuanto a esa dama corta y robusta, que no sale con sus documentos; la Corte vacía está cerrada. Si todas las injusticias que ha cometido y todas las miserias que ha causado pudieran ser atornilladas con él y quemadas en una gran pira funeraria, tanto mejor para las otras partes que no son partes de "Reinhardt y Chang Lundgren".
Así que, sólo queremos echar un vistazo al mundo de la alta vida, en esta misma tarde fangosa.
¿No es tan diferente del Tribunal de Justicia del mundo misterioso que no podemos pasar de una escena a otra, en vuelo directo? Tanto el mundo de la alta rueda como el Tribunal de Justicia del mundo sombrío.
Donde son cosas de protocolo y costumbre, donde con algunas criaturas fantásticas y poderosas, donde todos estaban durmiendo y donde en medio de las calles, cuando caminaban, por la oscura calle de Herr Dunkle Welt Hauswurz,1.
En la que se entretenían con juegos extraños durante un tiempo enorme y atronador, en cuanto a las Bellas Durmientes a las que el
Ya que este caballero despertará un día, cuando todos los pinchos que están quietos en la cocina comiencen a girar prodigiosamente.
Ese era un mundo vasto y lúgubre, que comparado incluso con este mundo nuestro, que también tiene sus límites (como descubrirá su alteza cuando lo haya rodeado y llegue al borde del vacío), es una mota de nada.
En ese lugar hay muchas ventajas y una variedad de cosas buenas, en la que: siempre ver las oscuras maravillas, en la que ha sido cierto durante mucho tiempo, en la que cada uno de ellos tiene su lugar asignado.
Incluso si los demonios junto con varios seres oscuros, entre las criaturas de la oscuridad, qué es ser un mundo todo envuelto, demasiado, en algodón de joyería y fina lana de los sectores ocultos y subterráneos.
Incluso no se puede oír la actividad de los mundos más amplios y no se pueden ver mientras se alinean alrededor del sol. Es un mundo apagado, y su crecimiento a menudo se vuelve enfermizo por falta de aire.
Su Excelencia Lady Sackgasse Versteckte Waffe regresó a su casa en la ciudad para pasar unos días allí antes de partir hacia París, donde una de las dimensiones oscuras que conducen a los pasajes era donde pretende quedarse unas semanas, ignorando, sin embargo, su futuro itinerario.
Todo esto para mantener la comodidad de los parisinos dice la elegante noticia que sabe todas las cosas de gusto refinado.
Estaban interesados en conocer a los que existían en la otra forma y sus cosas, en la que no sería un refinamiento, en cuanto al conocimiento que sabían sobre Lady Sackgasse Versteckte Waffe ha estado allí, en lo que ella llama, en jerga familiar, su "granja" en Lincolnshire.
En cuanto a las sombras y las aguas turbias que desbordaban Lincolnshire, que llegaron con un arco desde el puente del parque, fue socavado y encharcado, con la llanura adyacente, durante media milla de ancho, se convirtió en un río estancado, con islas de árboles melancólicos y
Ya que la superficie estaba salpicada todo el día por las gotas de lluvia ininterrumpida, en la que la granja de la Exma Lady Sackgasse Versteckte Waffe es extremadamente sombría, en esa dimensión congelada en el tiempo, durante muchos días y noches.
Cómo en esa dimensión ha estado tan húmedo que los árboles parecen empapados, y las ramas ni siquiera se agrietan ni se rompen, cuando caen a los golpes sordos del hacha del leñador, que las poda y las adelgaza.
Con los ciervos, que parecen empapados, dejan charcos de barro por donde pasan, seguidos del disparo de un .44, donde el boom se pierde en el aire húmedo y su humo se mueve como una nube lenta hacia la colina verde cubierta de árboles. , que forma un telón de fondo para la lluvia que cae, mientras siguen la vista desde las propias ventanas de Lady Sackgasse Versteckte Waffe.